Es considerado uno de
los directores de cine más importantes de la historia, también señalado por ser
perfeccionista, pero sobre todo por ser un genio. Sólo hizo 13 películas en 70
años de vida, pues él realizaba todo, era guionista, productor, director de
fotografía, editor de imagen y sonido. De ahí el por qué lo atacaban.
Stanley Kubrick nació el 26 de Julio de 1928 y, desde pequeño, destacaba como un niño diferente. Adoraba la música y tenía una habilidad
excepcional para jugar ajedrez y hacer fotografías, todo esto contrastaba con
su pésimo rendimiento escolar. A los 13 años, su tío le regaló su primera cámara y, desde ese momento, su familia se percató que él tenía algo que los demás no,
pues aún siendo tan joven ya manejaba la cámara como un grande, de ahí surgió su
apodo: “el poeta de la fotografía”
La enorme ambición de Kubrick le llevó a demostrar su
dominio de todos los géneros, pero en todos ellos intentó reinterpretar las
claves de los mismos. En Barry Lyndon (1975), adaptación de una novela
victoriana, destaca la ambientación basada en la pintura inglesa del siglo
XVIII, en la que llegó a usar velas para iluminar alguna escena. Mientras que con el film de
terror “El Resplandor” (The Shining, 1980), basado en un relato de Stephen
King, y el bélico “Cara de Guerra” (Full Metal Jacket, 1986), recaudó buenas
críticas y taquilla.
Kubrick desarrolló la habilidad de mostrar y comunicar un
mensaje mediante una sola imagen. El exquisito uso de la cámara junto con encuadres perfectos y nuevas técnicas y movimientos cinematográficos hacían sentir más al espectador que las palabras de los personajes, es por eso en sus películas los diálogos son dejados un poco de lado. Un gran ejemplo es la sublime utilización de la
steadycam en “El Resplandor”, una escena de 2 minutos, sin diálogo, sólo un
travelling en plano secuencia siguiendo a un niño en un triciclo, música tenebrosa, unos primeros planos de caerse muerto y nada más.
Kubrick revolucionó la forma de hacer cine, para poder entenderlo hay que ver sus películas una
y otra vez, pues éstas se explican gracias a sus imágenes más que su diálogo.
Sus tomas provocan una reacción emocional en el espectador, y para probarlo, a continuación analizaremos "Cara de Guerra", uno de sus filmes ya mencionados.
Cara de Guerra (Full
Metal Jacket, 1986)
Dirección: Stanley Kubrick
Producción: Stanley Kubrick
Fotografía: Douglas Milsome
Guión: Stanley Kubrick, Gustav Hasford y Michael Herr
Notas: 116 minutos (a color)
En esta película podemos ver uno de los temas que más abordó
Kubrick en su historia cinematográfica: la transformación de una persona.
La primera parte de la película, la instrucción, termina con
una auténtica catarsis, el recluta Patoso acepta las enseñanzas del sargento
Hartman y, convertido en una máquina asesina, da rienda suelta a su dolor y frustración
eliminando al sargento.
La segunda parte de la película, ya en Vietnam, en donde la
narración se centra en el día a día, en la cotidianidad de los soldados en la
guerra. Bufón pasa a ser el personaje principal y es acompañado en labores de
guerra por un grupo de soldados con apodos bastante peculiares y rudos.
Bufón hablando con uno de sus superiores. |
A partir de aquí, el
film se puede ver desde esta perspectiva en la que Bufón, ahora en Vietnam,
debate, después del episodio trágico con Patoso un día antes de ir a la guerra,
si su condición de soldado lo llevaría a sentir placer por matar, si todo lo
que le decía el Sargento Hartman se volvería realidad, si en verdad tendría
esos “Ojos de Guerra” de los que tanto hablaban en su grupo.
Al final y como una celebración al lavado de cerebro de los soldados,
Rompetechos (apodo de un soldado compañero de Bufón) abate a una francotiradora
de una ráfaga y baila de emoción, mostrando con ello sed de sangre. Por su
parte, Bufón remata a sangre fría a la adolescente que agoniza en el suelo, es eso
lo que le hace caer ya definitivamente en los sentimientos sádicos donde se
goza matando y se carece completamente de empatía, convirtiéndose en un frío
asesino sin sentimientos. Bufón ha completado su transformación, al igual que
Jack Torrence la completó en el Overlook.
Full Metal Jacket se negaba a usar los recursos emocionales
típicos de las películas de Vietnam que proliferaron en esos años, por lo que
dejó entre el público una sensación de conmoción y tristeza.
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